domingo 26 de noviembre - 2017

Un kit de virginidad contra el ´deshonor´ de las mujeres árabes


Al otro lado de la videollamada de WhatsApp, encerrada en el baño de su casa, una chica, a la que vamos a llamar Fatma, cuenta que recurrió al kit de la virginidad cuando sus padres decidieron que se iba a casar con un abogado de Tánger. Hace tres años, dos chicos la violaron en un callejón de Tetuán: "No denuncié porque sentía vergüenza y sabía que si lo hacía ya nadie iba a querer estar conmigo o me iban a obligar a casarme con alguno de mis violadores".Una amiga le compró un himen artificial por internet. Una bolsa de plástico con sangre falsa que las mujeres se colocan en el interior de la vagina y que estalla al producirse la penetración. Fatma no llegó a usarlo. "La madre del hombre con el que me iba a casar me llevó al médico para que certificara que era virgen y pura", recuerda. "Al descubrir que no lo era, la mujer me golpeó y no sirvió de nada que le dijese que me habían violado. Mi padre me echó de casa. Después me perdonaron". }

La socióloga marroquí Sanaa El Aji lo explicó muy bien el otro día en unas conferencias en el Instituto Francés de Casablanca: "En Marruecos el himen se considera como una prueba de la honestidad de la mujer, como una moneda de cambio en el mercado conyugal. Hay una feminización del honor". Sanaa también habló del nuevo artilugio que están comprando algunas jóvenes no vírgenes de familias tradicionales que se van a casar. El kit de la virginidad. Un invento chino creado en los años 90 como juguete erótico pero que en el mundo árabe ha encontrado otro uso. Por internet se puede comprar por menos de 20 euros y en un reportaje de Le Monde decían que también lo venden clandestinamente en perfumerías de Derb Omar, el barrio comercial de Casablanca.Otra chica del norte de Marruecos, Karima, que tuvo relaciones sexuales durante su etapa universitaria, también acudió a internet para buscar el himen falso cuando se iba a casar. En su caso sí que funcionó. Ahora está embarazada. "Es muy triste que a día de hoy las mujeres marroquíes tengamos que hacer estas cosas. Pero a muchas de nosotras, por nuestras familias, no nos queda otra. En cambio, el hombre puede acostarse con todas las mujeres que quiera antes de casarse y no pasa nada", asegura. "Tengo un par de amigas que se fueron a Marrakech y a Ceuta a hacerse la reconstrucción del himen, pero yo no tenía dinero".El tema de la reconstrucción del himen en Marruecos no es nuevo. 

Lleva en auge desde principios de este siglo en un país donde el Artículo 490 del Código Penal considera las relaciones sexuales fuera del matrimonio como un pecado capital que se castiga con hasta un año de cárcel. En realidad la pena no se suele aplicar, aunque sí el desprecio y las vejaciones del marido y la familia de por vida. No ha sido sencillo conseguir testimonios para hacer este reportaje. Ni siquiera prometiendo anonimato absoluto. Wonder Woman pone dos condiciones antes de hablar. Primero, que la llamemos así porque hace poco vio la película de la guerrera amazona. La segunda, que no la grabemos ni tomemos ninguna imagen por miedo a ser reconocida.Palabra de una mujer musulmana que roza la treintena y que pagó 8.000 dirhams (800 euros que le prestó una amiga) por recuperar la virginidad que perdió a la octava cita con un compañero del instituto: "Mi marido no lo sabe. Piensa que se casó con una chica virgen", confiesa. Aisha empezó a prostituirse cuando era menor de edad para ahorrar dinero e irse a España. Años después regresó a Marruecos y se enamoró de un empresario. 

Entonces fue a una clínica en Marrakech donde hacen la himenoplastia. "Conocí varios casos de chicas que las habían violado y recurrían a la operación".El ginecólogo de aquella clínica ahora trabaja en Casablanca. No quiere dar su nombre porque "la reconstrucción del himen no está permitida". Ha operado en los últimos 15 años a más de 700 mujeres. La socióloga Sanaa El Aji ha estudiado las prácticas sexuales prematrimoniales en Marruecos y ha entrevistado a decenas de mujeres. "Se trata el cuerpo de la mujer como si perteneciera a toda la sociedad. A los hombres la virginidad los devalúa mientras que una mujer que sabe es una puta", dice Sanaa. "Estamos viviendo el final de la desaparición definitiva del himen, porque puede reproducirse hasta el infinito gracias a la ciencia y el comercio".Busquen en Google "kit de la virginidad". Ahí lo tienen. No vale ni 20 euros.