martes 5 de diciembre - 2017

Muere el cantante francés Johnny Hallyday a los 74 años por un cáncer de pulmón


El rockero francés Johnny Hallyday, toda una leyenda en su país, ha muerto a los 74 años a causa de un cáncer de pulmón, según ha anunciado este miércoles su esposa Laeticia.Ha muerto un símbolo de Francia. Más que una estrella. Más que un ídolo. Un personaje de una popularidad inmensa, absoluta. Una popularidad más allá de la popularidad. Ha muerto un icono nacional comparable a los más grandes nombres en cualquiera de las manifestaciones de la vida de un país caracterizado, entre otras particularidades, por el culto a sus figuras máximas de la música, el cine, el deporte o la moda. Fidelidad a Maurice Chevalier, Edith Piaf, Charles Aznavour, Gilbert Bécaud, Coco Chanel, Brigitte Bardot, Catherine Deneuve, Jeanne Moreau, Jean Gabin, Alain Delon, Jean-Paul Belmondo, Marcel Cerdan, Jacques Anquetil, Alain Prost, Michel Platini, Bernard Hinault... 

Astros unisex en la indiscriminada imaginería popular, unidos en el mismo firmamento a los titanes de la política: Charles de Gaulle, François Mitterrand, Valéry Giscard d "Estaing, Jacques Chirac... Johnny Hallyday se encontraba en esa galaxia suprema. Desde los años 60, nunca dejó de gozar de una fama inmarchitable. Periódicamente resucitaba sin haber muerto antes. Y sus canciones, nuevas o viejas, volvían a escucharse y venderse. Y sus conciertos, repetitivos o novedosos, tornaban a agotar las localidades. Canciones y conciertos suponían a la vez un homenaje al viejo rockero y una demostración de vigencia renovada. Para resumir: Por esa combinación de causas mensurables y motivos incomprensibles, de lógica y misterio, Johnny Hallyday era para Francia y los franceses uno de los signos de identidad, de los emblemas propios y, valga especialmente en esta hora, eternos. Por descontado, no se llamaba así. 

Nadie se llama así si no es artísticamente. Su nombre auténtico era Jean-Philippe Smet. En su caso, Johnny Hallyday, un nombre tan anglosajonamente obvio que resulta casi caricaturesco, revelaba su devoción por la cultura popular estadounidense: el rock, el cine, los automóviles, las Harley... Había nacido en París el 15 de junio de 1943 de unos padres que se divorciarían a finales de año. En 1960 comenzaría su carrera discográfica, en la compañía Vogue, con un primer "redondo" de cuatro canciones encabezadas por Laisse les filles. No gustó a todo el mundo. Por ejemplo, a Lucien Morisse, director de Europe 1 (y marido de Dalida), quien, en el estreno del novel cantante en la emisora, hizo pedazos el disco allí mismo y profetizó: "Esta es la primera y la última vez que ustedes oyen el nombre de Johnny Hallyday". Pocas veces alguien se ha equivocado tanto. Johnny iba despegando como un cohete. Amadrinado por Line Renaud, una de las divas de la época, actúa como telonero de Sacha Distel y llama la atención del público y de las productoras discográficas. En 1961 ficha por Phillips y participa en la película Les parisiennes, de Roger Vadim, en la que canta su primer número uno: Retiens la Nuit, una canción compuesta por dos hijos de emigrantes armenios: Georges Garvarentz y Charles Aznavour. 

En 1962, a los 19 años, se producen algunos acontecimientos capitales en su vida. Primero: Vende un millón de copias de Lets twist again. Segundo: Aparece, junto a Aznavour, en la portada del primer número de Salut les copains, la revista que constituirá la Biblia musical y sociológica de los adolescentes y jóvenes franceses. Tercero: Conoce a Sylvie Vartan, un sueño femenino de 18 años, "la plus belle pour aller danser", la más bella del baile, otra canción de Garvarentz y Aznavour, y forma con ella la pareja más joven, atractiva, mediática y triunfadora del país. Los novios de Francia. Ambos encarnan el mito conjunto de la belleza y el éxito. Una foto de Paris Match de 1963 con Sylvie visitando a un Johnny de uniforme y destinado en Alemania reproduce a dos ángeles rubios y enamorados. No será así siempre. Se casan en 1965, cuando Johnny regresa a la vida civil, pero se divorciarán en 1980. En ese período Johnny vivirá mucho y muy deprisa. Grabará L" idole des jeunes (versión francesa de Teenage Idol, el "hit" mundial de Ricky Nelson), Les bras en croix, À tout passer, Que je t"aime... canciones de ventas millonarias. Intentará suicidarse, tendrá accidentes automovilísticos, síncopes por agotamiento, operaciones de cadera y más accidentes, en uno de los cuales, en 1969, se romperá la nariz y Sylvie quedará desfigurada, aunque la cirugía conseguirá reconstruirle el rostro.... Johnny es entonces el paradigma del rockero veloz que quema años, coches, canciones y seguirá haciéndolo, en una especie de apoteosis de una falsa eterna juventud. En un afán entre inconsciente y deliberado, sincero y comercial, de no quedarse atrás y marchar al juvenil compás de los tiempos, será también "hippy", "beatnik", afiliado a cualquier corriente musical y vital que surja y se extienda. Entre 1981 y 1995 contraerá matrimonio cinco veces (dos de ellas con la misma mujer, después de haberse divorciado de ella). Desde 1995 permanecía casado con Laetitia Baudou. La llegada del siglo XXI le descubrió la pasión por participar en rallyes, entre ellos el Dakar, y lo condujo a su último contrato discográfico (con Warner France) y a la compra de una mansión en Los Ángeles.

El autor de estas líneas trabajó con él durante casi un mes en París, en 1981, en un L.P con versiones en español de sus grandes éxitos. Y da fe del carácter caprichoso y algo pueril, pero también extremadamente generoso, de un Johnny Hallyday siempre en la cima de Francia, desde donde proyectó sus ecos al resto del mundo. Un gigante que grabó 45 álbumes de estudio y 35 en vivo, vendió más de 100 millones de discos, intervino en seis películas y protagonizó 400 giras. No ha llegado a terminar la última, destinada a finalizar en Paris en febrero. Hoy ya es otro cadáver inmortal.