miércoles 10 de octubre - 2018

DE VIDO: Condenado por 51 muertes un exministro clave del kirchnerismo


La justicia argentina cerca al kirchnerismo. Lo hace más que nunca, con condenas de cárcel a un círculo que se acerca peligrosamente a la expresidenta Cristina Fernández. A principios de agosto, su antiguo número dos, Amado Boudou, fue sentenciado a cinco años de cárcel por cohecho. Hoy le tocó el turno al exministro de Planificación, Julio De Vido, condenado a cinco años y ocho meses de cárcel por la llamada tragedia de Once.

El 22 de febrero de 2012, un tren que llegaba a la estación cabecera de Once, en la ciudad de Buenos Aires, se quedó sin frenos y se estrelló contra el final del andén. Los bomberos sacaron aquella mañana 51 cuerpos de entre los hierros retorcidos de los vagones y los servicios de emergencia atendieron a 784 personas de heridas más o menos graves. La justicia encontró ahora a De Vido penalmente responsable del impacto por el mal estado de la formación, cuyo cuidado estaba bajo la órbita de su ministerio.

El juicio contra los responsables del accidente se desarrolló en dos partes. En diciembre de 2015, el primer juicio llevó a la cárcel a 23 personas, entre ellas un ex secretario de Transporte, al conductor y a directivos de la empresa TBA, la concesionaria del servicio. En aquel fallo, los jueces no involucraron a De Vido, máximo responsable de la obra pública durante los 12 años de kirchnerismo, pero pidieron la apertura de una investigación en su contra para determinar posibles responsabilidades. De Vido ya está preso por otras causas por corrupción, pero todas sin condena firma. Los jueces entendieron ahora que el tren que se estrelló en Once no estaba en condiciones de circular y que De Vido, por su cargo, no podía desconocer ese hecho.

De Vido es un símbolo del kirchnerismo. Integra desde el primer día el grupo de los llamados "pingüinos", las personas que estuvieron con Néstor Kirchner cuando fue gobernador de la patagónica Santa Cruz y le siguieron a Buenos Aires cuando tomó el poder. Fue el único hombre que estuvo desde el principio hasta el final de las dos presidencias consecutivas del matrimonio Kirchner a cargo del dinero de la obra pública, una de las banderas de la gestión.

Las dos personas más importantes de su ministerio, Ricardo Jaime, exsecretario de Transporte, y José López, exsecretario de Obra Pública, ya están en la cárcel por corrupción. El primero, por la compra de material ferroviario a España que resultó inservible. El segundo, tras ser atrapado in fraganti cuando intentaba ocultar en un convento bolsos con nueve millones de dólares. El nombre de De Vido volvió a los diarios tras las revelaciones de los “cuadernos de la corrupción”, apuntes realizados por un chófer del ministerio que cuentan decenas de viajes con dinero sucio, producto de sobornos.

Las causas que enfrenta De Vido son múltiples, tantas que su nombre se convirtió en sinónimo de corrupción. Está acusado de un potencial fraude al Estado de casi 15 millones de dólares en una mina y una central hidroeléctrica en Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz. También se lo investiga como organizador de una asociación ilícita para recaudar sobornos pagados por empresarios durante su gestión. Pero en ninguno de esos delitos se lo vinculó a la muerte de decenas de personas. El accidente de Once fue una tragedia de impacto nacional que en 2012 obligó a Cristina Kirchner a invertir en la renovación de ferrocarriles que aún utilizaban material de la década del 60. Hoy, el 80% de la flota urbana y suburbana es nuevo, producto de aquel siniestro

De Vido deberá ahora pagar por aquellas muertes, aunque no esté de acuerdo con la condena. El exministro habló ante el tribunal por videoconferencia desde el penal donde está preso desde que el Congreso le retiró los fueros que tenía como diputado. Desde su celda, apuntó directamente contra el presidente Mauricio Macri. “Sé claramente dónde estoy y el motivo. Es una decisión política del presidente Macri”, dijo a los jueces antes de la sentencia. Se consideró además víctima de una “perversa persecución política, mediática y judicial" de la que el juicio "es una consecuencia directa". “Todo comenzó el 10 de diciembre de 2015”, el día en que el kirchnerismo entregó el poder a Macri tras perder en las elecciones generales de octubre. El via crucis judicial de De Vido es sólo comparable al que enfrenta su jefa política, Cristina Fernández de Kirchner.