miércoles 28 de noviembre - 2018

¿Por qué la sífilis es inmune a los antibióticos?


La sífilis está causada por una bacteria y no es inmune a los antibióticos. Si se detecta a tiempo se puede matar de una manera muy sencilla con un tratamiento que es barato y efectivo: penicilina G. El problema con la sífilis aparece cuando no se detecta a tiempo y no se trata. Entonces, la bacteria de la sífilis queda en estado de latencia, se camufla dentro del cuerpo y ahí sí es muy difícil de tratar porque penetra dentro del líquido cefalorraquídeo y ataca el sistema nervioso central. Supongo que la pregunta de nuestro lector se refiere a por qué hay gente que no responde bien al tratamiento. Esto ocurre a veces en ese caso, cuando los daños que ya ha causado no se pueden revertir y además si el estadio de la enfermedad es muy avanzado, hay riesgo de que los medicamentos no funcionen.

La sífilis es una enfermedad de trasmisión sexual, una ETS. Una vez que el cuerpo entra en contacto con la bacteria hay un periodo de incubación generalmente de entre dos y seis semanas en el que se desarrolla una herida en el lugar donde se produjo la inoculación de la bacteria que se llama chancro sifilítico. Esta especie de llaga indolora contiene bacterias que son muy infecciosas si entran en contacto con la piel de otra persona durante las relaciones sexuales. Estas heridas se curan solas a las pocas semanas y por eso muchas personas no detectan que tienen la enfermedad, piensan que se trataba de una herida normal causada por cualquier cosa y sin importancia. Después llega el estado secundario que suele ocurrir tras la primera semana del estado primario y hasta pasados seis meses. Durante esta fase secundaria también se puede confundir la sífilis con otras enfermedades porque lo que provoca es un malestar general con fiebre que puede hacer creer, por ejemplo, que es una gripe. Por eso se decía que la sífilis era la gran imitadora de otras enfermedades.

Durante estas dos etapas, primaria y secundaria, la enfermedad es muy contagiosa pero los enfermos pueden no saber que están contagiados con una ETS. Si una persona no sabe que tiene sífilis y no se la trata, entra en un periodo de latencia sin síntomas y ahí es donde pueden aparecer los problemas más graves porque aunque es menos infeccioso (excepto en el caso de embarazadas, que sí pueden contagiar al feto, causando problemas graves en él e incluso interrupción de la gestación) esta etapa puede durar décadas, y hasta toda la vida. En ese tiempo la sífilis va introduciéndose en el sistema nervioso central y puede provocar un periodo terciario (neurosífilis y sífilis cardiovascular) que es en el que se generan los problemas más graves y que puede llevar hasta la muerte. La sífilis terciaria se produce en aproximadamente un tercio de los enfermos no tratados. Al contrario de lo que ocurre en los dos primeros estadios, en este tercero hay veces que el tratamiento no funciona, depende de cada caso y del sistema inmune del enfermo.

Hay mucha gente que piensa que ya no hay sífilis pero no es así. No solo sigue habiendo sino que está aumentando su contagio. Los últimos datos publicados en España dicen que hemos pasado de 700 casos diagnosticados en el año 2000 a 3.886 en el año 2015. Lo que ocurrió es que la aparición del VIH en los años ochenta hizo que se extendieran mucho las medidas de protección ante ETS. Y con el descenso de trasmisión de estas infecciones llegó una especie de tranquilidad general que ha provocado que vuelvan al relajarse las medidas de protección. Y es importante saber que utilizar el preservativo no evita totalmente el contagio por sífilis, la única forma de evitarla es la abstinencia sexual. Porque claro, aunque estés usando preservativo, lo único que cubre este es el pene y si las heridas están alrededor de los genitales, en las ingles, por ejemplo, pueden entrar en contacto con la piel de la otra persona.

Curiosamente, durante muchos años la sífilis se trataba con mercurio, con lo que se popularizó la frase: “Una noche con Venus y una vida con Mercurio”. Más tarde se vio que este elemento era más nocivo que beneficioso dada su enorme toxicidad y se abandonó este tratamiento. Afortunadamente, el descubrimiento de la penicilina en los años 40 nos proporcionó un tratamiento sencillo y efectivo (si se trata a tiempo) que se lleva utilizando desde entonces.