domingo 2 de diciembre - 2018

Japón planea volver a tener portaviones por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial


Japón podría volver a contar con portaviones. A pesar de las limitaciones impuestas al país tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial en 1945, el Gobierno nipón planea adaptar al menos una de sus actuales portaeronaves, que ahora únicamente opera con helicópteros, para que también puedan aterrizar y despegar en él aviones de caza. En concreto, esta remodelación permitiría servir de plataforma al centenar de F-35B que, según el periódico económico «Nikkei», Japón va a adquirir a Estados Unidos para reemplazar a sus F-15.

Las intenciones japonesas han despertado ya las suspicacias de China. El Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país ha advertido de que esa conversión no es una simple mejora en sus capacidades, sino que podría suponer que los buques pasen de tener un uso de autodefensa a estar enfocados hacia una expansión militar, informa «Asia Times».La polémica se da, precisamente, pocas semanas después de que el «premier» de Japón, Shinzo Abe, escenificara la reconciliación de su país con China en la primera visita de Estado de un mandatario nipón a su viejo enemigo desde 2011. El Ministerio chino advierte de que ese deshielo en las relaciones entre las dos naciones puede ponerse en peligro ahora.

El Ejecutivo de Abe planea incluir la presencia de portaviones en su flota a través de la revisión de sus Directrices del Programa de Defensa Nacional, a pesar de los temores que ha despertado a que este tipo de buques pudiera vulnerar los principios pacifistas recogidos en la Constitución.Adaptación de buquesSegún reveló el pasado martes el ministro de Defensa, Takeshi Iwaya, el Ejecutivo nipón recogerá en las directrices la reforma del buque Izumo, una nave de la Marina japonesa de 248 metros de eslora con capacidad para una docena de helicópteros, para que pueda llevar aviones, para lo cual sería necesario adaptar la cubierta. Además de la unidad que lleva ese nombre, la Armada japonesa cuenta con otro portaeronaves de la clase Izumo, llamado Kaga. «Es deseable que el Izumo pueda emplearse lo más posible para múltiples fines», señaló Iwaya en una rueda de prensa tras una reunión del gabinete.

El Gobierno de Japón considera que el buque reconvertido, en el cual los cazas F-35B estadounidenses puedan despegar y aterrizar verticalmente, es necesario para defender las remotas islas japonesas del Pacífico. Japón reforzaría así su presencia en ese océano y la cobertura de esas islas, de manera que, en caso de que las bases aéreas con las que cuenta en esas aguas para defenderlas fueran destruidas, dispusiera de una alternativa.

Limitaciones constitucionales
Sin embargo, la decisión podría chocar con la política de defensa japonesa prevista en la Constitución, que limita las actividades de seguridad del país a las medidas defensivas. Según reza el artículo 9 del texto constitucional salido de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo japonés renuncia a la guerra como un derecho soberano y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio para resolver disputas internacionales.

Anteriores gobiernos han sostenido que Japón no puede poseer «portaviones ofensivos», que van más allá de las necesidades mínimas para la autodefensa. Dado que los portaviones se consideran «bases aéreas móviles» y pueden operar con aviones de caza incluso en zonas marítimas distantes, podrían ser considerados «ofensivos» de por sí. Por eso el actual Gobierno prefiere evitar referirse a este destructor remodelado como un «portaviones». A preguntas de la oposición en el Parlamento, Iwaya negó que el Gobierno pretenda convertir el buque Izumo en un portaviones y que el país pudiera tener de esta manera buques «ofensivos». No obstante, añadió que la definición internacional de un portaviones «tiene todavía que ser fijada», recoge «The Japan Times».

De acuerdo con fuentes próximas al Ministerio de Defensa citadas por el periódico japonés «Asahi Shimbun», el Gobierno prevé aprobar en diciembre las nuevas Directrices del Programa de Defensa Nacional, con una indicación que diga: «El Gobierno estudiará la manera en que aviones, como los cazas, puedan despegar y aterrizar en los buques». En la práctica, supondrá reintroducir portaviones en la política de defensa japonesa.