lunes 3 de diciembre - 2018

Salió a la puerta y se encontró un lobo marino en el techo de su auto


"Fue medio raro", atina a decir Yanina Ferreyra. Habla del momento en el que salió de su casa, en el barrio Itatí de San Clemente del Tuyú, y vio cómo un lobo marino posaba sobre el capot del Ford Fiesta de su papá. "Parecía uno de los de Mar del Plata, con la trompita para arriba", cuenta a Clarín.

Fue el viernes a la noche: su mejor amiga, Milagros, se asomó a la puerta trasera de su casa y le dijo que saliera a ver el animal que había subido al auto. "Yo creí que me estaba cargando, así que le dije que no jorobara y que entrara rápido a casa, porque se me escapa el perro. Pero vi que sacaba fotos con el celular y me asomé", relata. Alrededor del Fiesta, el animal ya causaba conmoción entre los vecinos: Yanina contó a unas cuarenta personas divisando el espectáculo improvisado.


"Me dio un poco de miedo porque se notaba que el animal estaba asustado y se le escuchaba una especie de gruñido. Los perros del barrio se acercaron y se ve que se asustó más porque en ese momento escaló al techo del auto". La reacción del Fiesta fue inmediata: se le hundió la chapa. "Una vecina llamó enseguida a un chico que es vecino y que trabaja en la fundación de Mundo Marino, que vino a ayudar".

No saben cómo llegó hasta ahí. "Vivimos a diez cuadras de la playa, y a cuatro de la ría, cerca de donde se juntan el río y el mar. Decían que había crecida del río, pero no vimos nada inundado", cuenta Yanina. "El chico de Mundo Marino intentó agarrarlo con una red, algo parecido a una medio mundo, pero el lobito se asustó más. Así que aprovechó un momento en el que finalmente bajó del auto y quedó contra una pared para encerrarlo en una jaula. Nos dijeron que al día siguiente lo devolverían al mar", dice la artesana de 26 años.

No saben tampoco qué edad tenía el animal: "No parecía muy cachorrito pero tampoco un adulto. En un momento se asustó tanto que babeaba algo espumoso. Gastón, de Mundo Marino, nos explicó que podía ser por el estrés", explica Yanina desde San Clemente.

Su papá, el dueño del auto, lo encontró rayado: suponen que las aletas del animal ocasionaron ese daño. "¡Y todo babeado!", grita Rodrigo, el hijo de Yanina de 6 años, durante la conversación con Clarín. Para tratar de que la chapa del techo del Fiesta volviera a su lugar, el hombre le dio una piña desde adentro del auto. ¿Resultados? "Quedó un poco mejor, pero habrá que llevarlo a un chapista", cuenta ella.

Yanina fue la estrella del barrio durante todo el fin de semana: "Me paraban en el supermercado para preguntarme cómo había quedado el auto y cómo había llegado el lobo hasta ahí", cuenta. Pasó el miedo, quedaron las marcas en el auto.