jueves 12 de abril - 2018

La Antártida se está partiendo y su extensión disminuye año con año


El agua cálida que circula debajo de la gran capa de hielo de la Antártida ha provocado que ésta empiece a perder terreno, de acuerdo con un nuevo estudio.

La investigación, realizada por el Centro de Observación Polar y Modelación del Reino Unido en la Universidad de Leeds, ha producido el primer mapa de cómo el borde submarino de esta capa de hielo está cambiando.

La mayoría de glaciares antárticos fluyen directamente hacia el océano en profundas depresiones submarinas. En el lugar la “línea de tierra” es el sitio donde su base abandona el lecho marino y comienza a flotar.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature Geoscience, el Océano Austral fundió mil 463 kilómetros cuadrados de hielo subacuático de la Antártida entre 2010 y 2006, un área del tamaño de Londres, Inglaterra.

El estudio fue dirigido por el investigador Hannes Konrad de la Universidad de Leeds y descubrió que el retiro de la línea de tierra ha sido extremo en ocho de los 65 glaciares al interior de esta gran capa de hielo.

De esta forma, el ritmo de desglaciación de dicha capa desde la última edad de hielo es de aproximadamente 25 metros por año. El retroceso de la línea de tierra en dichos glaciares sería cinco veces esa tasa.

Los mayores cambios se observaron en la Antártida Occidental, donde más de un quinto de la capa de hielo se ha retirado a través del lecho marino más rápido que el ritmo de la glaciación.

“Este retiro ha tenido un gran impacto en los glaciares del interior, porque al liberarlos del lecho marino se elimina la fricción, lo que hace que se aceleren y contribuyan al aumento global del nivel del mar“.

Al respecto, Konrad explica que su estudio “proporciona una clara evidencia de que la retirada de hielo está ocurriendo a través de una capa de hielo que se funde en su base y no sólo en los pocos lugares que se han estudiado hasta ahora. Este retiro ha tenido gran impacto en los glaciares del interior, ya que al verse liberados del lecho marino se elimina la fricción, lo que hace que se aceleran y contribuyan al aumento global del nivel del mar”.

Los investigadores también encontraron un comportamiento inesperado. Aunque el retroceso de la línea de tierra del glaciar Thwaites en la Antártida Occidental se ha acelerado, en el Glaciar Pine Island vecino -hasta hace poco tiempo uno de los más rápidos en retirada en el continente- se ha detenido. Esto sugiere que el océano que se derrite en su base puede haberse detenido.

Al respecto, Konrad agregó: “Estas diferencias enfatizan la naturaleza compleja de la inestabilidad de las capas de hielo en todo el continente, y ser capaces de detectarlas nos ayuda a identificar las áreas que merecen una mayor investigación”.

Las líneas de tierra generalmente se encuentran a un kilómetro o más por debajo del nivel del mar y son inaccesibles incluso para los sumergibles, por lo que los métodos de detección remota son extremadamente valiosos.

El equipo pudo rastrear el movimiento de la línea de tierra de la Antártida utilizando el CryoSat-2 de la Agencia Espacial Europea en 16 mil kilómetros de la costa de la costa. Sus datos fueron utilizados con el conocimiento de la geometría del glaciar y del fondo marino y el principio de flotabilidad de Arquímedes, que relaciona el espesor del hielo flotante con la altura de su superficie.

Andy Shepherd, coautor del estudio dijo al respecto “estamos encantados de lo bien que CryoSat-2 es capaz de detectar el movimiento de las líneas de tierra de la Antártida. Son lugares imposibles de acceder desde abajo, y generalmente invisibles en el suelo, por lo que es una ilustración fantástica del valor de las mediciones satelitales para identificar y comprender el cambio ambiental”.