lunes 11 de junio - 2018

Láser ginecológico, una técnica en crecimiento


Si algo tiene de característica la medicina es su constante evolución, y la técnica que actualmente está revolucionando algunos tratamientos del área ginecológica es el láser. Este procedimiento surgió en Estados Unidos hace 16 años.

La doctora Maryory Gómez es una de las primeras especialistas en Sudamérica que obtuvo formación sobre este tema. “El láser en ginecología ya venía trabajándose, sobre todo en patologías del tracto genital inferior, pero cuando aparece la ginecología estética vuelve a tomar protagonismo”, explica la especialista.

Gómez indica que la ginecología estética, también conocida como rejuvenecimiento vaginal o cosmetoginecología, es una rama de la ginecología que se encarga de mejorar la anatomía y la funcionalidad del área genital. “Consiste en aplicar un conjunto de procedimientos de reconstrucción ginecológica y de cirugía estética con láser que se pueden realizar en consultorio y otros que requieren del uso de quirófano”, informa.

Entre las prácticas principales que se pueden realizar con esta técnica se cuenta la mejora completa del área genital, labios menores, labios mayores, capuchón de clítoris, área perineal, himen, paredes vaginales. “El objetivo del uso del láser es lograr un equilibrio estético y funcional que permita alcanzar la plenitud íntima”, comenta la doctora.

Además en cuanto a patologías del tracto genital inferior se ha venido utilizando en lo que son lesiones del cuello uterino, en vagina y en vulva lo que son las lesiones condilomatosas o lo que se conoce como verrugas, causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH).

“También tenemos un grupo de mujeres que han padecido incontinencia urinaria de esfuerzo, resequedad vaginal o flacidez por parto o disminución de peso brusco. Estas son sintomatologías que se pueden tratar en el consultorio. No es doloroso, ni invasivo, sobre todo en las pacientes con incontinencia urinaria de esfuerzo, que son pacientes jóvenes a partir de los 35 años que todavía no se pueden operar y tampoco se pueden colocar una cincha (malla artificial). Entonces actualmente estamos haciendo un tratamiento con láser en consultorio y de verdad que los resultados son excelentes”, cuenta.

Cuando se habla de que es menos invasivo es porque es un procedimiento hecho en consultorio y que “de repente permite posponer la solución quirúrgica”. La ventaja que brinda el láser para el médico es que posibilita un corte mucho más preciso y el sangrado es menor. Para la paciente, el traumatismo en el tejido es menor y con respecto a la recuperación es mucho más rápida, dependiendo, por supuesto, del tipo de cirugía.

“A los tres días las pacientes están recuperadas y esa es la verdadera ventaja en comparación con las cirugías convencionales. También disminuye el dolor en el postoperatorio y el tiempo de cicatrización. Pudiera elevar un poco el costo porque ahora la adquisición de los equipos médicos ha aumentado, en gran medida y eso se refleja en las cirugías o en los tratamientos de consultorio”, indica Gómez.

Otro beneficio del uso del láser es que estimula la producción de colágeno, elastina, ácido hialurónico que se involucran en la parte de la cicatrización. “Cuando se realiza el corte con el láser no quedan cicatrices queloides o hipertróficas”.

El nivel de aceptación al principio fue muy bajo, recuerda la doctora Gómez, “ahora creo que estamos en los mejores años. Aún hay ciertos paradigmas. Pero más que todo el prurito que ocasiona es cuando se nombra la estética. Siempre que se habla de estética lo relacionan con algo banal. Pero si yo me siento mal, no tengo salud y eso es algo que es real. Ahora ya existe una aceptación del láser en ginecología, porque el tiempo evidenció los resultados, lo dijo todo”.