viernes 11 de enero - 2019

Medidas antisindicales de Jair Bolsonaro alertan a trabajadores


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l presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha jactado de lograr que una multitud de trabajadores siderúrgicos estadounidenses derramaran lágrimas de alegría, agradecidos por las medidas que tomó para asegurar sus trabajos.

En Brasil, el "Trump del Trópico", como se le llama a veces al presidente Jair Bolsonaro, está provocando la reacción opuesta de los trabajadores siderúrgicos sindicales, que podrían desestabilizar un sector que comienza a recuperarse lentamente de una recesión en la que se cerraron casi 80 operaciones y se perdieron 47.000 empleos para fines de 2016.

Bolsonaro se ha comprometido a aumentar el gasto en infraestructura, elogiando a los ejecutivos de las siderúrgicas Usiminas y Gerdau, entre otros. Sin embargo, los líderes sindicales dicen que temen que el nuevo presidente, un admirador de los períodos de gobierno militar de antaño, deteriore aún más los derechos de los trabajadores ya debilitados por las leyes laborales que aprobó la administración anterior.

  


 Los líderes sindicales dicen que temen que el nuevo presidente deteriore aún más los derechos de los trabajadores ya debilitados por las leyes laborales que aprobó la administración anterior.

"Bolsonaro ya señaló que va a poner fin a la organización de los trabajadores, al activismo", indicó Sergio César de Oliveira, veterano de 30 años de la industria y un dirigente sindical estatal de Sao Paulo. "Es el aparato estatal contra los trabajadores".

La retórica de Bolsonaro sugiere que presionará para abolir los tribunales laborales del país y socavar las protecciones sindicales, dicen De Oliveira y otros líderes sindicales.

Las preocupaciones del sindicato se producen en un momento en que los principales productores de acero del país han experimentado recuperaciones menores en términos de ingresos y precio de las acciones. 


Al mismo tiempo, la producción de automóviles que aumentó un 7 por ciento el año pasado ayudó con las ventas de productos de acero planos y especiales.

 

Las preocupaciones del sindicato se producen en un momento en que los principales productores de acero del país han experimentado recuperaciones menores en términos de ingresos y precio de las acciones

 

No obstante, el sector no tendrá una recuperación significativa hasta que se adelanten los proyectos de construcción públicos y privados paralizados, declaró Marco Polo de Mello Lopes, presidente del Instituto del Acero de Brasil, el principal grupo de presión del sector. Más de 3.000 proyectos de construcción se detuvieron en los últimos años, dijo.

Después de reunirse a finales del año pasado con Paulo Guedes, el ministro del gobierno encargado de impulsar la agenda económica de Bolsonaro, Lopes dijo que confía en que la nueva administración pueda poner en marcha los proyectos y aprobar las reformas fiscales necesarias para que la industria sea más competitiva. 


 El presidente ha aplaudido las recientes reformas laborales, que limitan la capacidad de los trabajadores para demandar a sus empleadores y termina con una deducción de nómina obligatoria para ayudar a financiar las actividades sindicales. Y su nombramiento de ocho militares para ocupar cargos en el gabinete no se considera una señal de bienvenida para los líderes sindicales familiarizados con el régimen militar de los años sesenta, setenta y principios de los ochenta.

Si bien Bolsonaro castigó a los líderes sindicales antes de asumir el cargo por explotar el sistema, no ha dicho que buscará poner fin al derecho constitucional a la huelga.

Geraldo Majela Duarte, veterano de la industria de 29 años que encabeza un sindicato estatal de Minas Gerais, dijo que cree que los sindicatos deberán ser agresivos para combatir los cambios que se avecinan, aunque agregó que no está seguro de cuán listos para la batalla pueden estar sus compañeros. "En los últimos años, parece que una gran mayoría olvidó cómo llevar la pelea", señaló.